En nuestro día a día solemos tener multitud de pensamientos, sensaciones, sentimientos y actitudes que determinan la forma en la que nos comportamos. A ello se suman las preocupaciones diarias que nos acompañan y la forma en que las gestionamos.

Es normal tener preocupaciones en nuestra vida (personal, familiar, social y laboral), lo que diferencia cómo influyen a dos personas, es la forma en que éstas piensan y afrontan las situaciones. Voy a poner un ejemplo sencillo para explicarlo: Dos personas acuden a sacar el ticket del parking del coche. Delante de ellas hay una persona mayor que también intenta sacar su ticket, pero está tardando más de la cuenta porque no entiende la máquina.

Una de las personas que está esperando se empieza a impacientar y piensa “¡Qué lento!” “Seguro que él no tiene nada que hacer pero yo tengo mucha prisa” “Me estoy poniendo nervioso”, como consecuencia de estos pensamientos, se pone nervioso, se enfada, inquieta al señor mayor con sus prisas, y luego se siente mal por haberse puesto de esa manera.

Por otro lado, la otra persona que también está esperando para sacar su ticket, al ver que el señor mayor tarda piensa “Es una persona mayor, es normal que tarde” “Tengo que esperar mi turno, igual que ha esperado él” “Quizá si le ayudo, acabe antes”, como resultado de estos pensamientos, la persona está tranquila, no se impacienta, no se enfada y ayuda al señor con su ticket, por lo que se siente bien consigo mismo por haber esperado su turno y haber ayudado al señor.

La primera persona gestiona mal sus pensamientos, y como consecuencia obtiene resultados negativos tanto emocionales, como cognitivos (pensamientos) y de conducta. Sin embargo, la segunda persona sabe controlar sus pensamientos y obtiene consecuencias positivas. Lo que las diferencia es la forma en que gestionan sus pensamientos, la situación es la misma lo que cambia es cómo la afrontamos y las consecuencias que tendremos en función de nuestros pensamientos.

¿Se puede aprender a pensar alternativamente? Desde la Psicología, la respuesta es , con técnicas de modificación de pensamientos negativos, para aprender a pensar de forma diferente y alternativa.

En ocasiones decimos “Es mi forma de pensar y no puedo modificarla”, pero si lo has intentado siempre de la misma forma, quizá sea el momento de hacerlo de forma diferente. La mente es muy poderosa e influirá en ti de forma negativa siempre y cuando no se lo impidas, aprovecha tus recursos para cambiarlo.

Lo que te hace feliz o desdichado no es el mundo ni las personas que te rodean, sino los pensamientos que albergas en tu mente”, Anthony de Mello.

Si quieres aprender a modificar tus pensamientos negativos y a sustituirlos por otros alternativos, no dudes en contactar con mi consulta de Psicología en Zaragoza, a través del teléfono 628 789 258 o a través del formulario de contacto.