Hoy en día es extraño encontrarte con alguien que no tenga whatsapp, facebook, instagram o twitter y si conoces a alguien le dices pero,  ¿Cómo no puedes estar en Facebook?

Cuando vas andando por la calle, en el autobús o esperando en una sala médica la mayoría de la gente va usando su teléfono móvil, ves cómo sonríe y como no levanta la vista de su teléfono. Esto resulta alarmante cuando vemos a una pareja cenando que no habla porque cada uno está mirando su móvil o un grupo de amigos en los que todos están con su teléfono o lo tienen encima de la mesa “por si” me mandan algún whatsapp.

¿Cuántas relaciones a roto o empeorado whatsapp?

La respuesta es muchas pero ¿Realmente ha sido whatsapp o el uso que esa persona ha hecho? Cuando enviamos un whatsapp a nuestra pareja o a un amigo y vemos que lo ha leído (¡Cuánto daño ha hecho el doble check!) y no nos contesta, muchas personas se enfadan e incluso llegan a recriminar a la persona que no haya contestado, cuando ha podido ser por muchísimos motivos o simplemente porque en ese momento no le apetecía o no podía contestar, pero hoy en día no nos vale esa respuesta, porque estamos todo el día pegados a nuestro teléfono.

Por otro lado, parece que todo lo que nos pasa tenemos que compartirlo en las redes sociales para que nuestros contactos lo vean y le den a “me gusta” o lo comenten. ¿Y qué ocurre si una publicación no recibe ninguna notificación? Esa persona se queda chafada y empieza a pensar que a sus contactos no le importa lo que publica.

Y yo me pregunto ¿Cómo hemos podido llegar a este extremo? ¿Somos dependientes de las redes sociales? Las nuevas tecnologías nos han permitido comunicarnos de otra forma con las personas, poder enviar una foto mientras estamos de viaje o hablar con algún amigo o familiar que vive fuera, pero creo que nos estamos excediendo en su uso y no nos damos cuenta que esto deteriora las relaciones sociales y de pareja.

Recomendaciones para hacer un buen uso de las nuevas tecnologías

Apagar los teléfonos o no mirarlos durante las comidas, esto facilitará la comunicación entre la pareja o la familia.

Disfruta de una comida con amigos sin tu teléfono, seguro que tenéis muchas cosas que contaros que de otra forma os perderéis.

Deja las conversaciones importantes para hablarlas en persona, lo que escribes puede malinterpretarse.

Controla el uso que tus hijos hacen de su teléfono móvil y establece un tiempo.

 

Conversar sin móvil

Si crees que este problema te está afectando y quieres buscar orientación y ayuda para superarlo, no dudes en contactar con mi consulta de Psicología en Zaragoza, a través del teléfono 628 789 258 o a través del formulario de contacto.